Los últimos discursos del Rey Felipe VI han causado mucha indignación. Precisamente entre las personas que de siempre le han apoyado. Yo personalmente soy filosóficamente republicano, pero siempre he apoyado la monarquía restaurada con Juan Carlos I porque ha sido un buen tapón contra una república que consideramos nefasta por el frentepopulismo de nuestra izquierda. Durante meses, cuando el hacer del Rey se iba torciendo, he intentado buscar cien justificaciones a su deriva equívoca: sus asesores, su entorno, su esposa, las circunstancias, el bien futuro de la monarquía. He tenido esa sensación de que estás viendo el mal y te autoengañas e incluso miras para otro lado porque no lo quieres ver. Ese apoyo que le hemos profesado muchos precisamente nos legitima para criticarle al máximo e incluso usar palabras muy gruesas en esa crítica. Ya se acabó la cantinela de que el Rey no puede hacer. Si no puede hacer por...