Los últimos discursos
del Rey Felipe VI han causado mucha indignación.
Precisamente entre
las personas que de siempre le han apoyado.
Yo personalmente soy filosóficamente
republicano, pero siempre he apoyado la monarquía restaurada con Juan Carlos I
porque ha sido un buen tapón contra una república que consideramos nefasta por
el frentepopulismo de nuestra izquierda.
Durante meses, cuando
el hacer del Rey se iba torciendo, he intentado buscar cien justificaciones a
su deriva equívoca: sus asesores, su entorno, su esposa, las circunstancias, el
bien futuro de la monarquía. He tenido esa sensación de que estás viendo el mal
y te autoengañas e incluso miras para otro lado porque no lo quieres ver.
Ese apoyo que le
hemos profesado muchos precisamente nos legitima para criticarle al máximo e incluso
usar palabras muy gruesas en esa crítica.
Ya se acabó la
cantinela de que el Rey no puede hacer.
Si no puede hacer por
qué “hace” leyendo discursos teledirigidos desde el #GobiernoTraidor y desde
las posiciones globalistas más penosas.
Puede hacer y mucho.
Tiene cantidad de situaciones en las que puede hacer gestos más o menos claros
de reprobación a las barbaridades de este gobierno traidor, contrario a los
intereses de España.
El Rey “asume la más
alta representación del Estado” (art. 56 C.E.), pero no tiene porqué plegarse a
actos bananeros de puño en alto como hemos visto en Hispanoamérica.
El Rey “arbitra y
modera” (art. 56 citado). ¿Cómo arbitra y modera ¿ ¿ Cuándo arbitra y modera? ¿Lo
ha hecho ¿. Tiene esa función clara pero nunca lo ha hecho ante las barbaridades
de #SánchezTraidor.
“Arbitra y modera el
funcionamiento regular de las instituciones”. Acaso las instituciones funcionan
regularmente cuando el ejecutivo adopta medidas contrarias a la Constitución o
cuando pasa años sin presentar presupuestos.
Si tiene que dar un
discurso vacío tipo Miss Universo, que lo haga, pero no es de recibo un
discurso plegado a ciertos intereses bajo una apariencia inocua y neutral.
No tiene porqué
plegarse a todo lo que le diga el psicópata de la Moncloa y se puede ausentar
de cualquier acto alegando la más peregrina de las causas; o puede dar un toque
envuelto en la hojarasca de palabrería que tan bien se le da.
Dirán los puristas
que eso sería ir al choque institucional. ¿Y qué ¿. Si hay que ir al choque
institucional se va, al fin y al cabo, es el Jefe del Estado. Juró defender la
Constitución y por preservar su monarquía y sobre todo España se puede y se
debe ir al choque institucional. “El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad
y permanencia” (dice el nombrado art. 56).
El Rey puede hacer, y
mucho. No me gustan los insultos ni las palabras gruesas, pero algunos le
llaman Felpudo VI; apelativo que me cuesta decir y escribir, pero que ojalá no fuera
necesario ni que se nos pasara por la cabeza.
Yo de momento dejo su
apelativo en #MaridoDeLety, al fin y al cabo, descargo así las culpas sobre su
esposa.
Alfonso Ruano
10/01/26
Más derecho constituciónal y leer la Constitución y menos escribir gilipolleces
ResponderEliminarGracias por su interés. He estudiado un poco el Derecho Constitucional para alcanzar el título de abogado, pero seguiré su consejo estudiaré, de nuevo, cada día la Constitución.
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