Durante la mayor parte de mi vida he sido bastante anticlerical. Mi idea sobre la religión me sitúa entre el agnosticismo y el ateísmo. Se me puede clasificar como el español medio de toda la vida que no va los domingos a misa pero que sigue las tradiciones con los bautizos, las bodas, los entierros, el santo de tu pueblo, etc. “España cristiana y no musulmana” es una consigna que está calando poco a poco en la sociedad española. Cuanto más se produce el hostigamiento contra los católicos y más se blanquea al muy negro islam más personas se suman a la idea. Yo también estoy de acuerdo con el lema, así como millones de agnósticos y ateos. La #borregada ha confundido el hecho de que España sea un a país aconfesional con el hecho de que haya dejado de ser católico, culturalmente católico. Somos culturalmente católicos, todo en nosotros está impregnado de catolicismo; vamos a las procesiones, adoramos el arte católico, las catedrales, etc....
Vosotros sois muy jóvenes, pero durante gran parte de los siglos anteriores a Europa no se la conocía así, sino que se la conocía como la Cristiandad. Se delimitaba así un ámbito geográfico y un ámbito de creencias en el que quedaba fuera básicamente el islam. Durante siglos se libro esa batalla para que no hubiera islam, principalmente en las fronteras hacia el este contra los otomanos y hacia el sur contra los magrebíes. Posteriormente se ha ido imponiendo la denominación de Europa y cualquier mínima referencia al islam lleva a cualquiera al ostracismo. En la segunda mitad del siglo XX nació la Unión Europea y se fue ampliando y ganando poder hasta llegar al momento actual. Gran parte de las políticas que se practican en los estados vienen de la U.E. y se justifican con la expresión resignada “es que esto viene de la U.E.” como si se tratara de un designio de los dioses y no se pudiera modificar. De este modo, cualquier leve crítica ...