La palabra asesino es muy gruesa; a mi me da
mucho reparo el usarla alegremente. Además de su estricto contenido jurídico,
por lo que su uso debe ser comedido, tiene un grandísimo reproche moral, quizá
el más grave.
En cualquier
catástrofe en la que se pueda echar la culpa a la llamada derecha, la izquierda
lo usa alegremente, incluso en el caso de que no tenga lógica un reproche
político. La izquierda acusa con este calificativo en caso de riadas,
incendios, las muertes en pandemia en residencias de mayores – sólo aplicable a
una Comunidad Autónoma -, en la muerte de un pato o en la lidia de un toro.
La izquierda mueve
rápido a su #Borregada y la pone a gritar en la calle que todos son asesinos.
España padece un
#GobiernoCriminal, es decir que comete crímenes, como espero algún se demuestre
en los tribunales, pero incluso en este caso no me atrevería a llamar asesino
al gobierno.
Que el titular del Ministerio
de Transportes es un patán ya lo sabemos hace tiempo y que quizás se merece las
mofas, los memes y los más ásperos calificativos también, pero aún así yo no me
atrevería a llamarle asesino tras coronar su gestión en Adamuz.
Dicho todo lo
anterior, quienes si han llamado asesino al gobierno han sido algunos
familiares y esto ya es otra cuestión.
Si algunos familiares
lo sienten así no me queda más remedio que respetarlo. Nadie nos podemos poner
en su lugar porque tiene que ser la cosa más terrible perder a un ser querido
así.
Que quede para siempre.
Han llamado asesino a este gobierno, no lo hemos hecho quienes lo hemos llegado
a pensar y nos ha dado pudor decirlo, lo han hechos los familiares de las
víctimas, a ellos reproches cero.
Han llamado asesino a
este gobierno.
Alfonso Ruano
27/01/26
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