Ayer hubo elecciones
en Portugal para la presidencia de la República.
Es a dos vueltas y André Ventura ha conseguido pasar el corte
tras el que los portugueses habrán de elegir entre dos.
Chega, el partido de Ventura
es el socio portugués de Vox y la #PrenaBasura española ha titulado esta noticia
como éxito de la ultraderecha o de un partido radical.
El adjetivo “radical”
tiene un significado negativo o al menos así se lo quieren dar los de la prensa
ensobrada.
España necesita un
#CambioRadical.
El diccionario RAE
define “radical” en su segunda acepción como fundamental o esencial y en la
tercera como total o completo y pone el ejemplo de “cambio radical”. En la
cuarta dice extremista, fanático, revolucionario. Esta cuarta parece más acorde
con el alarmismo y miedo que las plumillas quieren meter a sus lectores.
A mi no me da ningún
miedo la palabra radical; en la vida hay momentos en que se necesita un cambio
radical; incluso en un tratamiento médico hay veces que se necesita hacer algo
radical. Estoy de acuerdo con la frase “a grandes males, grandes remedios”. Los
males actuales de España son grandes y España necesita grandes remedios. España
necesita un #CambioRadical.
España no está para
parches ni para lavados de cara para que todo siga igual, necesita un cambio
radical de rumbo porque vamos hacia las rocas o al precipicio.
Para un cambio
radical no hace falta nada de violencia, ni nada extremista ni nada
revolucionario (en su sentido negativo); sólo hace falta desalojar del poder a
los anti-España (izquierda y separatistas) e iniciar un proceso de reformas que
supusieran un alejamiento de todo el paquete woke y una recuperación de soberanía
nacional frente a una UE corrupta y globalista para desembocar en una reforma
constitucional que eliminase todo lo negativo (Título VIII, por ejemplo) y
definiese mejor las funciones del jefe del Estado.
Alfonso Ruano
19/01/26
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