Cuando yo estaba afiliado
al Partido Comunista de España siempre hablábamos de que los que realmente
gobernaban España y manejaban los hilos del poder eran los llamados “poderes fácticos”;
un conjunto de poderes que tenían el poder real por encima de los poderes
políticos del estado. Formaban parte de ese conglomerado los grandes
empresarios, los militares, la Iglesia Católica, la aristocracia, ciertos
intelectuales, etc.
Todo aquello se
diluyó y ha sido sustituido con el tiempo por otros poderes; unos poderes que
no son españoles, sino supranacionales y que tiene su ámbito geográfico en todo
el mundo de la civilización occidental. Unos poderes a veces ocultos y a veces
no tan ocultos en los que esta vez son muy protagonistas los grandes magnates
del empresariado globalizado, las grandes instituciones (por ejemplo, la U.E.,
la O.N.U.), la Iglesia Católica – totalmente vendida y alineada con el poder-,
corporaciones que a veces hacen sus reuniones de forma abierta (Davos, Cumbre
del Clima, etc.) y seguramente muchas otras veces de forma clandestina.
Los líderes de esas
instituciones son meras marionetas de esos grandes poderes superiores.
Aquí en España sólo
con el Ibex 35 y la Iglesia Católica utilizando todos sus resortes hubieran
hecho caer al gobierno traidor de Sánchez hace mucho tiempo, pero sencillamente
no quieren eso sino todo lo contrario.
Esos poderes
superiores crean el Sistema (con mayúsculas) y se sustentan políticamente con
los partidos del Sistema, la PSOE y la PP.
Se debe perder toda esperanza de que un cambio de gobierno
cambie el rumbo del Sistema mientras gobierne en cualquier formato ese partido
único que es el PPSOE. Los poderes superiores siempre corregirán cualquier
desviación (ver la inmediata reacción a unas palabras de Úrsula Von der Leyen
saliéndose del relato del orden internacional).
Todo ese conglomerado
de poderes superiores tiene su sustrato ideológico en el mundo woke, su
objetivo final es la destrucción de la Civilización Occidental.
Todos esos poderes
superiores y el sustrato ideológico woke acaban formando una alianza
izquierda-globalismo-islam que puede parecer amorfa, sin sentido, contra natura
y todos los calificativos que se quieran buscar pero que tiene una comunión de
intereses.
Basta echar un
vistazo a la prensa diaria y se verá que todas las piezas encajan en esa
alianza izquierda-globalismo-islam.
Alfonso Ruano
04/04/26
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