En las elecciones de
Castilla y León pronostiqué un porcentaje para Vox en el entorno del 22 %, me
equivoqué, sacó un 18,9 %. Baso mi predicción en las encuestas (que pese a
estar manipuladas hay que saber retocar convenientemente e interpretar y sí
tiene datos aproximados), y en mi percepción política.
Las encuestas tratan
de manipularte y llevarte a engaño en beneficio del que las paga, pese a que al
pagador le pasan los datos correctos y mi percepción política se vio un poco influenciada
por la magnífica asistencia a los actos de Vox.
En el caso de
Castilla y León el porcentaje de Vox se vio condicionado por el envejecimiento
de esta región, por el candidato la PSOE no demasiado contaminado y por el resultado
ya alto del que partía.
En Andalucía la población
es de las menos envejecidas de España y ese factor es importante. Las encuestas
están dando a Vox por delante de la PSOE en muchas provincias y con
posibilidades de adelantar (no me gusta nada la palabra “sorpasso”) a la PSOE en
el conjunto de la región.
Intentaré no dejarme
llevar por el entusiasmo al final de la campaña para calibrar el porcentaje de
Vox, sobre todo sabiendo que a veces las encuestas dan un porcentaje demasiado
alto para que después no se cumplan las expectativas que ellos han creado y
poder hablar de fracaso de Vox.
Las encuestas están
dando a la PP un resultado en torno a la mayoría absoluta (uno o dos escaños
por debajo); esa estrategia la van a mantener durante toda la campaña para
movilizar su voto y que su potencial votante no se confíe.
La PP no ha
modificado nada las políticas que se padecieron con la PSOE durante décadas y
la PSOE presenta una candidata que siempre ha estado en el límite de sus
actividades criminales, pero ya sabemos de la capacidad de ambos partidos de
#PPSOE para resistir.
Alfonso Ruano
25/03/26
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