Hace unos días dije en
mi cuenta de twiter que a los ateneos de todo pelaje no había que darles ni
bola, que son irrelevantes y no se les debe dar relevancia.
Hoy me voy a
desdecir.
Tras las elecciones
de Castilla y León todos los personajes que yo agrupo bajo el nombre de ateneos
están arrastrándose por los medios de la #PrensaBasura en general o de la #PrensaTibia
en particular.
Ortega Smith fue a la
vez secretario general de Vox, diputado, portavoz adjunto en el Congreso,
portavoz en importantes comisiones parlamentarias, miembro del Comité Ejecutivo
Nacional y candidato y portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, bueno, pues
tienen los santos bemoles de decir ahora que en Vox el poder está concentrado
en unas pocas manos.
Espinosa de los
Monteros se fue a cuidar a su familia cinco minutos antes de tener claro que no
iba a ser ministro, pero intentó dejar unas semillitas dentro con su esposa y
su carné del partido por si pudieran crecer en el futuro. Lo de su esposa se
pudrió pronto y lo del carné es lo que está moviendo ahora con su pretensión
ridícula de un congreso del partido.
Se podría nombrar a
otros como Macarena Olona que se vio como vicepresidenta de Andalucía y se
quiso volver a Madrid como salvavidas al no cumplir sus expectativas.
Se podría nombrar a
García Gallardo, al que no conocían ni en su casa hasta que Abascal confió en
él y se enfadó al perder el carguito de vicepresidente de Castilla y León.
Pero no vamos a
extendernos con más ejemplos, con estos, suficiente.
Andan las terminales
peperas dando cancha a todos estos personajes de distinto pelaje, pero cuyo
hilo conductor es un ego personal rayano en la soberbia. Todos se creen el
último refresco del desierto.
Al votante de Vox,
entre los que me encuentro, le importan un rábano todos estos personajes y su
salida del proyecto lejos de ser un drama es un alivio ante el lastre que vemos
podían haber sido en el futuro.
Lejos de ser un
problema constituye un afianzamiento del liderazgo de Santiago Abascal al que
no le ha temblado el pulso al apartar a personas muy próximas a su persona y
así debe ser percibido por la ciudadanía.
Santiago Abascal ha
demostrado ser un auténtico exterminador de egos dentro de Vox y ha demostrado
sobradamente que no caben baronías, tendencias ni corrientes dentro de Vox y
mucho menos apego a los carguitos.
Santiago Abascal es
un líder natural; de esos ante los que no cabe ninguna duda y ante los que uno
debe ponerse a pelear a su lado sin rechistar y acatando su liderazgo mientras
los principios, las valores y el objetivo político permanezcan inamovibles.
España no está para
perder el tiempo en egos y mindundis, está para pelear por ella.
Alfonso Ruano
19/03/26
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